INFORME ANUAL DE AMERICAN FAMILY 2011

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Steve y Debbie Leatherman son una de las miles de familias cuyas vidas parecieron estar a punto de acabar por causa del tornado en Joplin, Mo.

Esta pareja ha trabajado duro y con gran dedicación por su comunidad. Ambos trabajan en la Joplin High School, enseñando a estudiantes en situación de riesgo, brindándoles conocimientos y confianza para que puedan tener éxito luego de su graduación.

Cuando el tornado pasó por Joplin, Steve y Debbie sufrieron grandes pérdidas. Su casa y sus dos autos desaparecieron, al igual que su perro, que finalmente encontraron herido, pero milagrosamente con vida. Su escuela estaba destruida.

Durante las horas posteriores al tornado no pudieron dejar de preguntarse: ¿cómo nos recuperaremos de esto? ¿Y cómo nos recuperamos rápidamente para poder ayudar a nuestros estudiantes a recuperarse también?

Meses después, Debbie obtuvo una respuesta: "La esperanza y la fe son las bases en las que nos hemos apoyado y son el aliento que entregamos a otros".

Además dijo que también la ayudó el hecho de que American Family fuera su compañía de seguros.

"La noche del tornado llamé a American Family y hablé con una dama muy amable", relata Steve. "A la mañana siguiente, a las 8, ya estaba el tasador Mark Vicidomini esperándonos en nuestra entrada de autos".

Su agente, Derek Holmes, se sobrepuso a su propia adversidad para preocuparse de ellos. A pesar de que su oficina había sido demolida por el tornado, Derek se mantuvo constantemente en contacto con ellos y respondió todas sus preguntas.

En cuestión de días, Steve y Debbie recibieron los cheques que cubrían su casa y sus autos. Debbie lloró al recibir su pago, a menos de cien pies del lugar donde se encontraba la destruida casa de su familia. Ahora se encuentran construyendo una casa nueva, en el mismo lugar.

"American Family se preocupó de nosotros como seres humanos", indicó Debbie. "Supimos que todo iba a estar bien".

Alentados por una visión clara de su propia recuperación, Steve y Debbie comenzaron a recuperar la fe de sus estudiantes.
Una antigua tienda por departamentos y parte de otra escuela fueron convertidos temporalmente en la escuela secundaria, a tiempo para recomenzar las clases en otoño.

"Es una aventura que jamás pensamos tener que emprender", señaló Debbie. "Nos duele lo ocurrido a nuestros estudiantes y sus familias, pero la escuela es un símbolo de la comunidad y estoy feliz de formar parte de ella", afirmó Debbie. "Siempre me ha gustado ser una educadora y creo que jamás podría hacer otra cosa más que enseñar".

Debbie ayuda a sus estudiantes en su proceso de recuperación, alentándolos a escribir sus historias y a hacer regalos para sus conocidos. Los estudiantes crearon tarjetas y carteles, escribieron canciones e hicieron videos.

"Estos chicos nos necesitan", afirma Debbie. "Y nosotros los necesitamos a ellos".